Cómo hacer cheesecake de ananá cremoso y bien equilibrado

El ananá debe estar bien escurrido y totalmente procesado para que la textura del relleno quede lisa y pareja.

No batir en exceso el relleno evita que el cheesecake se agriete y quede aireado de más.

La maicena ayuda a que el corte sea limpio y el relleno mantenga buena estructura.

Espolvorear el azúcar antes del horneado permite que se forme una costra dorada natural, sin necesidad de agregados posteriores.

El enfriado gradual dentro del horno reduce el riesgo de hundimientos.

Preparado de un día para el otro, mejora notablemente la firmeza y el sabor.

Conservado bien tapado en heladera, se mantiene perfecto hasta 3 días.

El resultado es un cheesecake cremoso, equilibrado y con una superficie caramelizada delicada que aporta textura y contraste sin opacar el sabor del ananá.