Cuando mi hijo se casó, mantuve en secreto el hecho de que

Uno de los hombres del Grupo Cumbres Verdes carraspeó.

El otro cerró su carpeta lentamente.

Rodrigo miró de Hernán a mí como si buscara una grieta, una broma, cualquier rendija por donde colarse.

—Mamá me dijo que el rancho sería mío —balbuceó.

—No —respondí—. Tú asumiste que lo sería. Que es distinto.

Mariana se recuperó antes que él.

Siempre tuvo ese instinto de supervivencia de las personas que solo saben ir hacia adelante aunque el suelo ya esté cediendo.

—Bueno —dijo con una sonrisa temblorosa—, aunque la titularidad formal sea suya por ahora, evidentemente Rodrigo es el heredero natural. Estamos hablando de una transición familiar…

—No —la interrumpió Hernán—. Estamos hablando de una exclusión automática.

Esa frase sí la golpeó.

—¿Qué?

Hernán pasó otra hoja.