Se arregla más de lo habitual
Cambia su forma de vestir
Usa perfume con más frecuencia
No necesariamente lo hace consciente, pero hay una intención detrás.
3. Protege más su privacidad
El teléfono se vuelve un objeto “protegido”.
Lo lleva a todos lados
Evita dejarlo a la vista
Cambia contraseñas o hábitos
No siempre hay algo concreto, pero sí una actitud más reservada.
4. Se muestra más distraído
Puede estar presente físicamente… pero no mentalmente.
Olvida cosas simples
Pierde el hilo de conversaciones
Parece estar pensando en otra cosa
Esa desconexión no es casual.