El Padre Pío enseñó que no fuimos creados para la Tierra, sino para el Cielo.
La vida aquí es un viaje.
La muerte es la puerta.
Y quienes nos amaron no desaparecen. Nos acompañan de otra manera.
Consejos y recomendaciones:
Oren por sus seres queridos fallecidos, incluso si sienten que ya están en paz. La oración siempre es un regalo.
Ofrezcan misas, buenas obras y pensamientos amorosos por ellos.
No busquen ansiosamente señales. La verdadera conexión es espiritual.
Perdonen y pidan perdón. Nada trae más paz al alma que el perdón.
Vivan con consciencia y amor. Es la mejor manera de honrar a quienes han partido.