Mi primera reacción fue de desconfianza. ¿De verdad es comestible? ¿Cómo se come? ¿Hay que cocinarlo? ¿Hay que guardarlo en el refrigerador? Muchas preguntas y cierta indecisión.
Cuando un alimento desconocido da miedo
Esta es una reacción perfectamente normal. Cuando no reconocemos un alimento, sobre todo si no se parece a nada familiar, podemos sorprendernos e incluso preocuparnos. La comida forma parte de nuestras costumbres culturales, y cualquier cosa fuera de lo común puede parecernos extraña.
A algunas personas no les gusta probar comidas nuevas simplemente porque no se parecen a las que están acostumbradas. Sin embargo, en muchos países, alimentos que nos parecen extraños son en realidad muy comunes.
Eso es exactamente lo que me pasó en esta historia.
Descubrimiento a través de Internet
Sin saber qué hacer, decidí buscar en Internet. Con una foto, una descripción, la forma, el color… y después de un rato de búsqueda, encontré la respuesta.
En realidad eran castañas de agua.
Un alimento muy común en varios países asiáticos, que se usa a menudo en salteados, ensaladas o incluso se consume crudo. Contrariamente a lo que sugiere su nombre, no es una castaña como las que se comen en invierno, sino una verdura crujiente que crece en el agua.
Un alimento extraño pero muy popular.