A continuación, lava y cocina las remolachas. Puedes hervirlas, cocerlas al vapor o incluso asarlas al horno, según tu preferencia. Una vez cocidas, déjalas enfriar antes de pelarlas y cortarlas en rodajas finas para que mantengan su textura y color.
Corta la cebolla roja en rodajas finas. La cebolla cruda aporta un toque picante y crujiente que complementa perfectamente el dulzor de la remolacha.
Por último, pica el perejil fresco y, si decides usarlo, el eneldo. Las hierbas frescas elevan la ensalada, aportando aroma y frescura.
Paso 2: Mezclar los ingredientes
En un bol grande, combina los pepinos, las remolachas y la cebolla roja. Añade el perejil y el eneldo por encima. La mezcla de colores y texturas ya es visualmente atractiva: el verde de los pepinos, el rojo intenso de la remolacha y el morado de la cebolla crean un contraste que hace que el plato luzca apetitoso incluso antes de probarlo.
Paso 3: Preparar el aderezo
En un recipiente pequeño, mezcla el jugo de limón con el aceite de oliva, la sal y la pimienta. Bate bien hasta que los ingredientes se integren completamente, creando una emulsión ligera. Este aderezo es fresco, ligero y permite que los sabores naturales de las verduras se destaquen sin enmascararlos.