Colocaron dos sillas junto al ataúd, una para el hijo que nunca llegó… y otra para la perrita que se negaba a irse.-nghia

Nadie esperaba que la persona más pequeña en el velorio fuera quien rompiera el silencio.

Habían colocado dos sillas de plástico junto al ataúd.

Una de ellas era para la familia.

El otro se convirtió en el lugar donde la perrita de color canela se instaló como si comprendiera exactamente lo que la muerte le había arrebatado.

Para cuando encendieron las velas, la gente ya había dejado de intentar moverla.

Ella simplemente no se iba.

El velatorio tuvo lugar en el patio de grava situado detrás de la casa.

Se había colgado tela blanca de postes para crear una especie de refugio.

Para cuando encendieron las velas, la gente ya había dejado de intentar moverla.

Ella simplemente no se iba.