Puedes sentarte en la cabecera de la mesa y sentirte invisible.
Puedes sentarte en silencio en una esquina y sentirte profundamente conectado.
Puedes sentarte entre muchos y sentirte solo.
Puedes sentarte junto a una persona y sentirte comprendido.
La verdadera pregunta es: ¿cómo te presentas en la mesa?
¿Estás:
Presente?
Distraído?
Agradecido?
A la defensiva?
Abierto?
La comida puede unir a las personas, pero la presencia las mantiene unidas.
Cocinar como una invitación. Detrás de cada comida compartida, alguien cocinó.
Cortó.
Revolvió.
Probó.
Ajustó los condimentos.
Se preocupó de si sería suficiente.