Paso 1: Preparar el horno y la bandeja para hornear
Precaliente el horno a 175 °C (350 °F). Cubra una bandeja grande para hornear con papel de horno. Esto evita que las galletas se peguen y garantiza una cocción uniforme sin que se doren demasiado por debajo.
Paso 2: Batir la mantequilla y el azúcar
En un bol mediano, combine la mantequilla ablandada y el azúcar glas. Bata hasta obtener una mezcla ligera y esponjosa. Este paso es importante, ya que forma la base de una galleta suave y con buena textura.
Tómese su tiempo. La mantequilla cremosa marca la diferencia.
Paso 3: Dar forma a la masa
Añada el extracto de vainilla y mezcle. Incorpore gradualmente la harina y la sal, mezclando lo justo para formar una masa suave. Evite mezclar en exceso, ya que esto hará que las galletas queden duras en lugar de desmenuzables.
La masa debe ser fácil de moldear y suave al tacto.
Paso 4: Incorporar los frutos secos
Incorpore suavemente los frutos secos picados, asegurándose de que estén distribuidos uniformemente por toda la masa. Cada galleta debe ofrecer un crujido a nuez en cada bocado.
Las nueces son un ingrediente tradicional, pero también aportan un sabor cálido y reconfortante que combina a la perfección con la base de mantequilla.