—Lo intenté —respondí con calma—. Cambiaste de número.
Ese detalle tuvo efecto.
Porque era sencillo.
Verifiable.
Real.
Los ojos de Vivienne nunca se apartaron de las chicas.
—¿Son tuyos? —le preguntó directamente.
Damien vaciló.
Esa vacilación lo decía todo.
—Podrían serlo —dijo finalmente.
Las palabras eran débiles.
Calculado.
Cobardemente.
Sophie me apretó la mano.
Chloe ladeó ligeramente la cabeza, observando al hombre del traje como si intentara relacionarlo con un recuerdo que no tenía.