Sophie se colocó ligeramente detrás de mí.
Chloe me miró a mí en lugar de a él.
—Te marchaste antes de conocerlos —dije con calma—. Fue tu decisión.
El equipo de seguridad de los todoterrenos permaneció inmóvil, pero presente.
El señor Laurent hizo una señal sutil.
—Señor Keller —dijo con frialdad—, usted se marchará.
Los invitados se apartaron un poco mientras Damien permanecía allí, despojado de su confianza.
Me había invitado para humillarme.
En cambio, el pasillo se había quedado en silencio para él.
Tercera parte: Después del silencio
No nos quedamos para recibir los aplausos.
No esperamos comentarios.
Tomé de las manos a las chicas y caminé de regreso por el pasillo.
Sin prisas.
Sin una salida dramática.
Solo pasos firmes.
Al llegar al Rolls-Royce, Sophie levantó la vista hacia mí.
—¿Ese era nuestro padre? —preguntó en voz baja.
Me arrodillé a su altura.