5. Derretir los chocolates
Ahora llega uno de los pasos más divertidos: la cobertura marmoleada.
Derrite por separado el chocolate negro y el chocolate blanco sin azúcar.
Esto lo puedes hacer:
en el microondas, en intervalos de 20 segundos, removiendo entre cada uno
o al baño maría, controlando que no entre agua
El objetivo es obtener dos chocolates fluidos y brillantes.
6. Crear el efecto marmolado
Saca el molde de la nevera.
Primero vierte el chocolate negro sobre la superficie de la base y distribúyelo sin necesidad de que quede perfecto.
Luego, añade líneas, círculos o puntos de chocolate blanco.
Con un palillo o la punta de un cuchillo, mezcla ligeramente ambos chocolates para formar un efecto marmolado artístico y hermoso.
No remuevas demasiado para que los colores no se mezclen del todo.
7. Refrigerar y cortar
Lleva el dulce nuevamente a la nevera y déjalo enfriar durante al menos 1 hora.
Una vez que esté firme, retira del molde con cuidado y córtalo en cuadrados, barritas o rombos según tu gusto.
Y listo.
Un postre perfecto, de textura cremosa, aroma irresistible a cacao y dulzor natural que se derrite en la boca.