Carlotas de Café: El Postre Cremoso que Siempre Triunfa

2. Disolver el café
En una taza, disuelve las 3 cucharadas de café soluble en una taza de agua caliente. Mezcla bien hasta que no queden grumos y deja reposar unos minutos para que se enfríe ligeramente. Este café se utilizará tanto en la mezcla como para remojar las galletas.

3. Preparar la base cremosa
Coloca en la licuadora el queso crema, la leche condensada y la leche evaporada. Licúa unos segundos hasta integrar.

Agrega el jugo de los 5 limones (no te preocupes, no aportarán sabor ácido, solo ayudan a espesar la mezcla).
Incorpora el café ya disuelto y, por último, la grenetina derretida.
Licúa todo hasta obtener una mezcla completamente homogénea, suave y sin grumos.

Este paso es clave para lograr una textura sedosa y firme una vez refrigerada.

4. Preparar las galletas
Sumerge ligeramente cada galleta canelita en el café caliente. Hazlo rápidamente: solo un segundo por cada lado.
El objetivo es que se humedezcan sin deshacerse, ya que terminarán de suavizarse durante el reposo en frío.