Protege los objetos del polvo y evita que los cables se enreden.
Un mini botiquín de primeros auxilios:
Los frascos de pastillas también se pueden transformar en un pequeño botiquín de emergencia. Puedes guardar algunas tiritas, una pastilla desinfectante o una pequeña compresa.
Un recipiente para semillas de jardín.
A los jardineros les gusta guardar semillas para la siguiente temporada. Los frascos de pastillas son perfectos para almacenarlas lejos de la humedad.
Simplemente escribe el nombre de la planta y la fecha de cosecha en la botella. Así, podrás encontrar fácilmente tus semillas cuando llegue el momento de plantarlas.
Un joyero discreto:
Cuando se viaja, puede ser difícil llevar joyas pequeñas sin perderlas. Un frasco de pastillas puede servir como mini caja para anillos, pendientes o collares pequeños.
Su tamaño compacto permite guardarlo fácilmente en un estuche o bolsillo.
Un recipiente para cerillas de repuesto:
Para los aficionados al senderismo o la acampada, los frascos de pastillas pueden ser un excelente contenedor para cerillas. Al ser impermeables, protegen las cerillas de la humedad.
Incluso puedes pegar un pequeño trozo de superficie abrasiva a la botella para que puedas encenderlas fácilmente.
Un dispensador de bastoncillos de algodón para tu bolso:
Puedes guardar unos cuantos bastoncillos de algodón en un frasco de pastillas para crear un pequeño neceser de viaje. Así evitarás que se ensucien o se doblen dentro del bolso.