La abuela multimillonaria encontró a su nieta desaparecida y al bebé recién nacido de ella

—Quiero cámaras en toda la casa. Seguridad reforzada. Y prepara un equipo legal completo.

—¿Va a denunciarlo?

Negué con la cabeza lentamente.

—No.

Hice una pausa.

—Voy a destruirlo.

Esa noche…

Valeria despertó.

Entré en su habitación cuando la enfermera me avisó.

Estaba sentada en la cama, pálida, con los ojos llenos de miedo… pero esta vez, también había algo más.

Duda.

Esperanza.

Me acerqué despacio.

—Tu hija está estable —le dije—. Se va a recuperar.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Gracias…

Se hizo un silencio.

Luego susurró:

—Él va a venir.

Asentí.

—Lo sé.

Valeria negó con la cabeza, desesperada.

—No entiende… él no se detiene… nunca…

Me incliné un poco hacia ella.

—Escúchame bien.

Esperé a que me mirara directamente.