La abuela multimillonaria encontró a su nieta desaparecida y al bebé recién nacido de ella

Era un depredador protegido por dinero.

Cerré el expediente lentamente.

—¿Sabe que la tenemos aquí? —pregunté.

—Aún no —respondió Salgado—. Pero eso no va a durar.

Asentí.

—Perfecto.

—¿Cuál es el siguiente paso?

Lo miré.

Y por primera vez en muchos años… sonreí sin calidez alguna.

—Ahora… lo vamos a dejar venir.

Salgado frunció el ceño.

—¿Está segura?

—Sí.

Me levanté.