La abuela multimillonaria encontró a su nieta desaparecida y al bebé recién nacido de ella

Cerré la puerta.

Y durante un largo minuto… me quedé completamente inmóvil.

Luego presioné un botón oculto bajo el escritorio.

—Necesito a Salgado. Ahora.

Salgado no era solo mi jefe de seguridad.

Era un hombre que resolvía problemas que no podían aparecer en informes.

A los diez minutos estaba frente a mí.

—Señora.

—Quiero todo sobre Arturo Vela. Últimos diez años. Negocios, propiedades, movimientos financieros, denuncias ocultas… todo.

Salgado no hizo preguntas.

Solo asintió.

—¿Nivel de prioridad?

Lo miré directamente a los ojos.

—Máximo.

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