Adrian me miró directamente a los ojos.
"Mi madre tenía diecisiete años cuando me tuvo. La gente lo vio como un error."
Él tragó.
"Vi un milagro."
Se me cayó el alma a los pies.
"Si logro ser aunque sea la mitad de buen padre que ella fue... mi hija estará perfectamente bien."
Un momento… silencio.
Entonces una persona se puso de pie.
Luego otro.
Y otra más.
Hasta que toda la sala esté de pie.
Aplausos.
Estaba llorando.
Quienes habían reído ya ni siquiera se atrevían a alzar la vista.