Junie negó con la cabeza obstinadamente. Por un instante, se parecía muchísimo a Michael.
“No, mamá. No lo soy. Hoy conocí a mi hermana. Se llama Lizzy.”
Luché por mantener la calma. “¿Lizzy, eh? ¿Es nueva en la escuela?”
—¡Sí! ¡Se sienta justo a mi lado! —Junie ya estaba rebuscando en su mochila—. Y se parece a mí. Como… igual. Solo que lleva la raya del pelo al otro lado.
Un escalofrío extraño me recorrió la espalda. “¿Qué le gusta comer, cariño?”
—Dijo que quería mantequilla de cacahuete y mermelada —dijo Junie—. Pero comentó que nunca la había probado en el colegio. Le gustó que le pusieras más mermelada que a su madre.
“Hoy conocí a mi hermana. Se llama Lizzy.”
—¿Es cierto? —pregunté.
Entonces el rostro de Junie se iluminó. “¡Oh! ¿Quieres ver una foto? ¡Usé la cámara como dijiste!”