Respiré hondo.
Y comenzó.
“Lucía…
Si estás leyendo esto, significa que confiaste en tus instintos. Siempre supe que eras más fuerte de lo que creían.
Me ardían los ojos, pero continué.
“Durante años, observé en silencio. Vi tu esfuerzo. Tu paciencia. Tu fortaleza en una familia que no siempre te valoró.”
Diego bajó la mirada.
Por primera vez.
“También vi el día en que te rompiste. Y supe que ese sería el comienzo de algo nuevo.”
La habitación estaba completamente en silencio.
“Por eso tomé esa decisión.”
Apreté más el puño.
“Todos los activos importantes de Mendoza —empresas, cuentas, propiedades— serán transferidos a una nueva administración.”
Diego dio un paso al frente.
“Qué-?”
Levanté la vista.
Y seguí leyendo.
“Y esa administración estará encabezada por Lucía Álvarez.”
Todo se detuvo.
—¡Eso es imposible! —exclamó Diego—. ¡Eso no es legal!
Una voz provino de la puerta.
“Es completamente legal.”
Sofía se quedó allí.
Todos se giraron.