Después, añade la harina o el pan rallado poco a poco, mezclando hasta conseguir una masa firme pero ligeramente húmeda.
La textura ideal debe ser moldeable y no pegajosa. Si notas que la mezcla está demasiado blanda, puedes añadir un poco más de pan rallado hasta alcanzar la consistencia adecuada.
4. Formar los buñuelos
Con las manos ligeramente húmedas, toma pequeñas porciones de la masa y forma bolitas o discos.
Puedes darles forma redonda, similar a una croqueta, o ligeramente aplastada si prefieres que se cocinen más rápido y de manera uniforme.
Colócalos sobre una bandeja mientras terminas de formar todos los buñuelos.
5. Freír hasta lograr el dorado perfecto
Calienta suficiente aceite en una sartén a fuego medio. La temperatura ideal está entre 170 y 180 °C.